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 Historias con Ética

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BlueSkyStrawberry

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Femenino León Perro
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Edad : 23

MensajeTema: Historias con Ética   Mar Mar 15, 2011 12:48 am

CAPITULO I


Bellatrix
siguió mirando a la rubia. Los rayos del sol le arrancaban destellos
dorados a su pelo, y la tenían engatusada. Ella se volvió y reparó en
la mirada escrutadora de Bellatrix, esta apartó su mirada, algo
avergonzada. Aun así, la rubia no se dio por aludida y siguió la
conversación. Bella suspiró, le estaba costando trabajo definirse,
todavía no lo tenía muy claro. Aurora, con su pelo rubio, sus ojos
grises y su piel de porcelana, con su carácter aniñado y dulce le
provocaba muchas cosas; pero Salem también. Él tenía ese punto sexy e
indiscutiblemente atrayente, que hacía que se te revolviera el estómago
con sus excitantes ojos negros a través del lacio pelo negro, cuando la
atraía entre esos brazos que la apasionaban.


Aurora
seguía pendiente de Bellatrix con el rabillo del ojo mientras Dabilonia
y Sami animaban la charla sobre tatuajes, Bella llevaba un par de días
extraña, poco comunicativa, y a la vez muy atenta con ella. Sami llamó
su atención con un toque de su brazo:

- Hey, pequeña Aurora, digo que me voy un rato con ClaraBell.
-
¡Ah, si! Vale, nos vemos. – contestó con rapidez, saliendo de su
ensimismamiento. Sami se levantó de un salto y les hizo un gesto de
despedida mientras caminaba hacia la entrada del edificio del
instituto, dejando solas a las tres chicas.

-
Sigo contándote Aurora, y… ayúdame Bella – dijo dirigiéndose a la chica
que estaba algo apartada; su pelo negro tapaba parte de la cara y le
oscurecía la mirada –que tú eres la que ya se ha hecho tres tatuajes,
yo todavía no he convencido a mis padres.

Bellatrix
tardó un rato en contestar a su amiga, como si le estuviera meditando
profundamente la respuesta. De repente se levantó y empezó a caminar en
dirección contraria al instituto, las dos chicas apenas tuvieron tiempo
de entrever su sonrisa franca antes de que diera la vuelta y les
gritara:

-
¡Ya os cuento después! -. ‘Ahí estaba otra vez’, pensaba Aurora para
sí, ‘sin comunicarse y apática’; era evidente que algo le pasaba. Y se
estaba preocupando seguramente en vano, porque Bellatrix, con lo
independiente que era, seguramente solucionaría eso que pasara en
breve, pero era una amiga muy especial para ella…y la preocupaba. Se
levantó para seguirla.

-
Auro, déjala, ella es así, hablará con Salem o... no sé con cualquiera
de nosotros y volverá a ser la de siempre. – le dijo Dabilonia. Aurora
se volvió hacia su amiga, como casi siempre tenía razón, pero aún así…

-
Ya lo sé, Dani, pero siento que tengo que darle mi apoyo, a lo mejor me
cuenta que le pasa y puedo ayudarla. La chica se le quedó mirando unos
segundos, y con una sonrisa de resignación le dio a entender con un
gesto que fuera a buscar a Bellatrix, pero al verla irse corriendo para
alcanzarla no pudo evitar pensar que, en cierto modo, la pequeña Aurora
parecía sentirse responsable de lo que fuese que le pasara a Bellatrix.


La chica rubia corrió hasta llegar a donde caminaba la morena. La cogió con suavidad del brazo.
- Bella… - le dijo únicamente.
- Dime.
-
Tú… ¿estás bien? Llevas un par de días rara y… quería que supieras que
me tienes aquí para lo que necesites, lo sabes, ¿verdad? – le contó a
la chica, mirándole a los ojos verdes, escrutándolos. Aurora se fijó
que parecía contenida en sí misma, y vio como la alta figura de Salem
se acercaba a ellas. Se apresuró a decirle eso que había pensado:

-
Bellatrix, quería decirte que yo…que sabes… - La rubia contempló el
paso inexorable del hermoso chico. Ella no tendrá nada que hacer contra
la fuerza del mejor amigo de ella, pues si Bella hablase con alguien,
sería naturalmente con él. Se sintió impotente, que sobraba para su
amiga Bella.

- Si, dime Auro – le dijo ella con expectación. Salem ya casi había llegado adonde estaban.
-
Pues yo…mmm, nada, no es importante Bella. Aquí tienes a Salem para
desahogarte – replicó con cierta dureza en la voz, marchándose
bruscamente. Bellatrix contempló el paso de la chica; cuando miró a
Salem, el chico percibió que sus ojos de Bella estaban húmedos. Salem
se dio cuenta de que la reacción de Aurora había afectado a Bellatrix,
más de lo normal, e identifico a la chica de la que tanto le hablaba
Bella últimamente.

- Bellatrix… - le dijo el chico, con una voz atractiva y profunda - ¿quieres que hablemos de ella?
Recibió
una mirada extraña de la chica. Era acuosa, parecía suplicarle algo,
brillaba con intensidad, y, sobretodo, rebosaba tristeza y confusión.
Salem escuchó apenas un susurro, contenido, soltado como una nube al
viento intentando pasar desapercibida.

- Creo que si…

CAPITULO II





- Creo que si… - le dijo ella. Ocultó su rostro entre las cortinas de pelo negro, y rodeó su cuerpo con sus propios brazos.
-
Ya veo… - susurró para sí, mientras miraba hacia la rubia, que se había
alejado y volvía a estar sentada en la extensión de césped, Bellatrix
también miraba hacia la chica. – Ella… te gusta, ¿verdad?.

Bella
subió la mirada hasta el chico, con ojos brillantes y conteniendo las
lágrimas que pulsaban por salir. Su mente era como un remolino de
sentimientos, ya no podía estar segura de nada de lo que sentía.

Salem
buceó en sus ojos y no pudo más que envolverla en sus brazos.
Bellatrix, poco a poco, empezó a llorar. Al principio, en silencio y
conteniendo las lágrimas, y al final no pudo parar el torrente de
emociones que necesitaban ser consoladas y comprendidas. El chico la
atrajo aún más hacia sí, la abrazó con fuerza y acarició los cabellos
oscuros de Bella. Cuando ella ya se había tranquilizado un poco, alzó
los ojos anegados de lágrimas hacia Salem; este cogió con una mano su
rostro y le limpió las gotas con cariño.

- Entonces… también crees que si, ¿no? – le dijo él. Ella entrecerró los ojos.
- Está bien, no me digas que estás celoso – contestó entre sollozando pero riendo.
-
¡No! Ay, mira que a veces eres… Bella, yo sé lo difícil que es darse
cuenta de que eres bisexual, ya sabes lo que me paso a mi y mírame
ahora que b- se vio interrumpido por ella.

-
¿¡Bisexual!? Pero… yo no soy bisexual – soltó la chica con sorpresa,
recuperándose inmediatamente de la llantina anterior. Él se rió, la
miró con dulzura.

- Bueno, vamos a ver Bella, a ti te gusto yo, ¿no? – preguntó.
- Pues si, y mucho, ya lo sabes –. Él rió de nuevo:
- ¿Sabes Bellatrix?
- ¿Qué?
- Tu vas de chica dura, independiente, libre… pero eres muy dulce.
- En fin… - suspiró la chica, mirando hacia otro lado.
-
¡Jaja! Vale, vale; ya sigo dama de hielo. Como te iba diciendo antes, a
ti te gusto, mucho, tanto que he pasado de ser tu mejor amigo a casi tu
amante – esto le arranco una sonrisa a ella – dicho burramente, ha
acostarte conmigo, ha ser capaz de confiar en mi. Y Bella, ¿es eso lo
que te inspira Auro, es eso lo que te hace sentir?

La pelinegra lo miró intensamente.
-
Bueno…Auro me gusta, pero de ahí a hacer eso con ella, es decir, me
siento atraída hacia ella, tanto como podría estarlo de ti o cualquier
chico, pero todavía no la conozco tanto íntimamente como para… no sé si
ella… ¿tu me entiendes? – dijo con una pregunta en sus ojos verdes.

- Si – respondió con una sonrisa – y entonces, ¿por qué dices que no eres bisexual? No hay ningún problema por serlo.
- Pues no sé, ¿eso no eran los chicos?
- ¿¡Sólo los chicos!? – dijo con sorpresa – ¿por qué dices eso?.
- Yo pensaba que… había oído que… -Bellatrix bajó la mirada, sonrojada - ¿no?
-
¡No! Me pregunto quién irá diciendo esas brutalidades…Bella, si te
gustan los chicos y las chicas eres bisexual, así de simple, seas del
sexo que seas.

-
¿Y ya está? ¿No hay que decidir que sexo te gusta, o al menos con el
que practicas sexo, o el que muestras en público… nada parecido? – dijo
ella, incrédula.

- Vamos Bellatrix, ¿lo dices en serio?
- P-pues si.
- Ja ja – se rió el, sin malicia – en el fondo eres una ingenua inocente.
Ella le miro atravesada.
-
¡Yo no soy nada de eso! – contestó gruñona. Él volvió a sonreírse, la
atrajo hacia sí - ¿Sabes, Salem? Aurora me gusta mucho. Me siento
protectora hacia ella, me da la sensación de que es algo delicado y
suave… ¡me gusta! Sienta bien decirlo, aunque me
da un poco de vergüenza… - confesó. Aún así, Salem pudo percibir
tristeza en los ojos de la chica.

- Pero… - dijo él, incitándola a continuar y descubriendo el ‘pero’ del asunto.
Bellatrix
sentía una libertad interior después de llorar y hablar con Salem que
la dejaba tranquila y feliz consigo misma, y le permitía aceptar y
comprender lo que pasaba en su interior. Pero ella no sabía si sus
sentimientos serían correspondidos, cosa que Bella sabía que sería muy
poco probable.

Ella
alzó las manos hasta la mirada verde del chico. Salem la conocía
demasiado bien, no en vano, era su mejor amigo, su amante, su confesor,
su compañero. La chica se arropó entre los brazos de él; este lo notó y
la tomo con ternura, dándole a entender que estaba allí, apoyándola.

-
Pero no sé si seré correspondida, mejor dicho, sé que no seré
correspondida, así que no vale la pena intentarlo – dijo ella con
pesimismo.

El chico se le quedó mirando, absorto en sus pensamientos.
El
sol iluminaba el cielo, lleno de claros entre las nubes, y el enorme
patio. Los que estaban en las parcelas de césped lo agradecieron con
risas y vitoreo. Un cabello rubio atrajo la atención de Salem. El pelo
que brillaba a lo lejos se revolvió a la vez que la cabeza de la chica,
Aurora.


CAPITULO III




El pelo de la chica atraía la mirada pensativa de Salem. De repente, se levantó. Bella se tambaleó sin el apoyo de Salem.
- ¡Salem! ¿Qué pasa? – le dijo ella sobresaltada.
- Bella, espera aquí un momento – le contestó, apretándole ligeramente la mano.
Sin
darle tiempo a responder, el chico salió corriendo. ‘Pero… ¿Qué hace
ahora?’ pensaba Bellatrix, dejando correr el asunto. Él estaba
corriendo hacia el grupo donde estaba sentada Aurora. Sami y ClaraBell
estaban más apartados, apoyados en el tronco de un falso pimentero, y
Dabilonia hablaba con Thomas, que acababa de llegar, pero Auro estaba…
alejada del conjunto, no físicamente, pues se sentaba en medio del
grupo, pero parecía estar muy lejos de allí.

Salem
se acercó a la rubia. Los ojos de ella centellearon al descubrirlo
allí, pero apartó su mirada y cruzó los brazos sobre su pecho,
indicando que lo “echaba de su espacio”.

- Aurora – la llamó él. Esta volteó la cabeza con irritación hacia él, dirigiéndole una dura mirada.
- ¿Qué quieres? – replicó, con la misma dureza de su mirada.
- Quiero que vengas un momento con Bellatrix y conmigo – le pidió él.
Ella soltó una risita sarcástica por lo bajo.
- ¿Es que no puedes satisfacerla tú? – soltó cortante.
- Por favor – dijo con cierto deje molestia en el tono de voz. Era obvio que el comentario le había molestado.
Ella
se levantó y mientras se sacudía el césped de los pantalones buscó a
Bellatrix con la mirada. La localizó en el extremo más alejado del
patio; estaba mirando el cielo. Era una costumbre que ambas compartían.
Un ramalazo de ternura invadió los sentimientos de la chica.

-
Está bien – le dijo Aurora, impulsada por el sentimiento repentino que
le había sugerido la figura de Bellatrix. Él asintió con un movimiento
de cabeza:

- Vamos.
Ella
se despidió del resto con un gesto de la mano. Empezaron a caminar
hacia donde estaba Bella. Salem observaba a Aurora mientras vigilaba
que Bellatrix no los viera.

- Eres muy guapa, Aurora. Le comprendo – dijo Salem misteriosamente, como para sí mismo. La rubia le miró extrañada:
- Estooo… ¿Qué?
Él soltó una carcajada.
- Nada. Ahora entenderás – aderezó con una sonrisa.
Bellatrix
seguía inmersa en la contemplación del cielo y no había notado la
presencia de los chicos. Salem aprovechó para contemplarla, pues su
figura melancólica le removió como una caricia poética.

Era
de piel ligeramente tostada, con un suave color café con leche muy
suave; el color de piel de Bellatrix, a Aurora se le semejaba un
caramelo. Los ojos verdes eran como la laurisilva, profundos y
misteriosos, pero es cierto modo, acogedores; y hacían un hermoso
contraste con su cabello negro, oscurísimo, y acicalado por brillos
caoba. Bella vestía casi siempre de colores oscuros y le gustaba la
música fuerte, como el rock, el metal o el hardcore, le iba a su
personalidad, algo taciturna y tranquila, pero también alegre e
inteligente, además era liberal, rebelde, y en general muy madura, pero
ahora se le había presentado un tema en el que perdía pie: el amor, los
sentimientos profundos. En muchos temas estaba bien puesta, pero los
sentimientos nunca se le dieron demasiado bien a Bellatrix. Cuando
conoció a Salem, hacía ya casi tres años, se encontró con un amigo y
compañero para toda la vida; Salem y Bellatrix se complementaban, se
ayudaban a escalar mutuamente por sus vidas, y así él se convirtió en
su mejor amigo, y cuando el atractivo del chico hizo mella en ella, en
amantes.

Eran
amantes porque no se definían en que era amor lo que sentían, además no
querían comprometerse, pues ambos necesitaban de la libertad que
produce tener raíces, pero también alas, es decir estaban juntos, pero
no atados. Además, los dos se atraían muchísimo físicamente.

Pero
hacía dos años Bellatrix había conocido a Aurora al empezar un nuevo
curso, ya las cosas habían cambiado, y mucho. Ella era especial. Ella
había iluminado la rutina, había removido su vida. Quería saber más de
ella, quería participar de su sonrisa. Incluso se hizo parte del grupo
de amigos que se había hecho Aurora. A partir de ese momento, Bellatrix
abrió su vida a los demás, sin saber exactamente porqué. Y hace nada
más que unos meses, había empezado a hablar de eso con Salem, y, junto
con sus pequeñas insinuaciones, Bella se dio
cuenta de hacia donde iban sus sentimientos por la pequeña joven rubia.
Al principio Bellatrix, casi inconscientemente, simplemente lo dejo
pasar, como si fuera un enamoramiento pasajero, pero fue pasando el
tiempo y Aurora pasaba a ser más y más parte de ella, imposible de
olvidar.

Cuando
se dio cuenta de que le gustaba como cualquier chico podría haberle
gustado, a Bella le invadió una confusión profunda. Ella no sabía nada
de la bisexualidad; recurrió a lo más cercano y lo menos chismoso,
Internet. Bella se vio invadida por mitos, rumores y respuestas
inconcretas. Bella no vio satisfechas sus preguntas, Bella vio
confundidas sus preguntas; y entonces simplemente no hizo nada. Se
contentó con tener a Salem, con desahogarse con él
e intentar olvidarlo; aun así, no había funcionado. Y todo se había
resuelto en una sencilla conversación, con una simple frase. ‘Tenía que
haber contado con Salem desde el principio’ pensó para sí misma,
sonriendo ligeramente. La sonrisa fue percibida tanto por Salem como
por Aurora, y estos sonrieron a su vez.

Salem se acercó a Bellatrix con Aurora. Tan solo le susurró:
- Deja que te hable.
Ella
le miró, e intentó buscar una respuesta en los ojos oscuros del chico,
finalmente asintió con un leve movimiento de cabeza. Empezó a caminar
hacia el árbol donde se apoyaba Bella, entonces ella si la vio y alzó
la mirada, sorprendida; Aurora se sentó a su lado, acompañada por el
incrédulo seguimiento de los ojos verdes de su compañera. Esta desvió
la mirada de la rubia y se fijó en Salem, que estaba de pie en una pose
estática, expectativa.

- Lo dejo en tus manos, Bella – sonrió. La chica movió los labios en un ‘gracias’ mudo.

Aurora miró alternativamente a ambos, sin comprender.
- Bella, ¿qué pasa? - le dijo.
Ella volvió a posar los ojos en ella, esta vez estaban brillantes de emoción contenida.
- Tengo algo que contarte al fin, Auro. ¿Me dejarías contártelo? -.
Aurora
recordó las palabras de Salem, “deja que hable” le había dicho, así que
eso fue lo que hizo, asintió con la cabeza y Bella empezó a hablar.

-
Veras Aurora, últimamente he estado extraña contigo, pero no estaba
enfadada contigo, espero que no hayas pensado eso... bueno,
posiblemente sí que lo hayas pensado, pero no lo estaba, lo que me
pasaba es que... me confundes, Aurora, me haces sentir cosas muy
nuevas, cosas que hasta hace un momento ni sabía ponerles nombre. Pero
ahora sí que lo sé y quería que tú también lo supieras. Y es que ... –
Bella suspiró, preparándose para lo que tenía que decirle. Pero Aurora
se adelantó, sorprendiéndose a sí misma y a Bellatrix.

- Me gustas.
Bella levantó la mirada, totalmente desconcertada. Aurora se sonrojó.
- Parecía que necesitabas ayuda – y recordó de nuevo las palabras de Salem – lo siento – dijo dándose cuenta de su fallo.
- ¿Te gusto, Aurora? – preguntó la otra, casi con ansia.
- Tú no te pares, sigue con lo que me decías - . Bellatrix cogió las manos de Aurora.
- No, por favor contesta.
Aurora
miró intensamente a Bellatrix. Es cierto que antes había sentido celos
hacia Salem, y que últimamente se preocupaba más en Bella, y le hacía
más caso, y no podía evitar que una sonrisa aflorase a su rostro cuando
ella la recibía a la entrad del instituto, y... podría ser que si.

-
Yo... Bella, es que no sé si es por lo que me estas diciendo o porque
de verdad me gustas. Me acabas de poner en una situación muy-

Aurora
no pudo continuar, pues sus labios fueron sellados por un beso de
Bellatrix, un beso ligero y suave, un piquito dado con una dulzura
inusual en ella. Cuando, un breve instante después, Bella se retiró le
susurró a la sonrojada chica:

- Y esto... ¿te ha gustado?
Aurora
contempló su rostro de piel de caramelo. Asintió tímidamente con la
cabeza, Bella soltó una carcajada sin mala intención frente a este
gesto.

- Jaja, que mona eres Auro
- Mmm, ¿gracias? – le respondió con los ojos grises brillando.


EPÍLOGO



Algunos meses después.
Bella
y Aurora por fin estaban comenzando una relación más o menos seria, y,
después de extrañas, largas y reñidas conversaciones, Salem seguí
siendo el amante y mejor amigo de Bellatrix; aunque esto no le gustaba
mucho a Aurora, pues siempre sentía que nunca podría estar a su altura.
Tanto como Bella como Aurora habían descubierto una nueva faceta de su
sexualidad, dándose cuenta de que su orientación sexual era bisexual.

Casi
todos sus compañeros y amigos habían aceptado su relación, excepto unos
cuantos chicos abusones y algo sexistas que se metieron con ellas,
insultándolas y humillándolas; pero Babilonia, Sami y ClaraBell junto
con Thomas, que se había unido a las chicas a la “salida del armario”,
habían salido en su defensa, y la ofensa se vio vuelta del revés.


Ese
día el grupo de amigos fueron a celebrar el verano en una pequeña cala
en el mar, un pequeño rincón privado para celebrar su graduación. Se
reunieron en la casa de Dabilonia, Salem conducía y entre todos
aportaban cosas, comida, mesa, sombrilla... Sami, para sorpresa de
todos, había llevado un casete antiguo con sus cintas, John Lee
Hoocker, Aretha
Franklin y famosos del siglo anterior los acompañaron durante todo el
trayecto. El sol brillaba con calidez, y el cielo aparecía despejado,
de un azul intenso, salpicado del blanco inmaculado de algunas nubes
solitarias.

- ¿Habéis traído caña de pescar? – preguntó al llegar Thomas.
- Pues no, ha quién se le ocurre Tom – le contestó Bellatrix.
Dabilonia pasó al lado de ellos, cargada de cestas de comida.
- Chicos, una ayudita, por favor – pidió.
Ambos se apresuraron a descargar el coche. Dante, el novio de Thomas, cargó con la mesa , y su chico se apresuró a ayudarlo.
- Que bonito, que bonito – cantaron todos, coreados por sus propias risas.
Disfrutaban
y reían, como siempre lo habían hecho, sin condicionar quien era que,
quien hacía que, y todos, pensó Aurora en un momento dado, eran
distintos.


Ya
en la playa, después de una comilona contundente, y casi vaciar los
cestos de comida, se encaminaron cogidos de la mano, en una corta
cadena humana, hacia la orilla. El agua llegó a los pies de los
primeros, soltaron exclamaciones de lo frío que estaba el océano.

- ¿Alguien tiene calor? – gritó Salem, que comenzó salpicando a Aurora. Ella, picadísima con él, le respondió.
Entre
risas empezaron a mojarse y salpicarse, y hubo más de una ahogadilla
entre los chicos. Cuando estaban todos ya empapados, se sentaron el la
zona húmeda de la arena, Bellatrix en medio de Aurora y Salem,
Dabilonia con otro de sus muchos ligues (‘Que disfrute’ le
decían siempre todos, ¿a quién le molestaba?), Thomas y Dante se hacían
cosquillas, y Sami y ClaraBell estaban haciendo manitas.

- ¡Eh! Las manitas quietas – dijo Salem, con sorna.
- ¿Quién exactamente? – le contestó Aurora – hay manos moviéndose por todas partes.
Provocó un coro de risas.
Y
así, rodeada de la felicidad colectiva de sus amigos, Aurora se dio
cuenta de la definición que llevaba tiempo buscando para la
bisexualidad, la homosexualidad.

Y así, cogida a la mano de Bella, siendo plenamente consciente de sus sentimientos, pensó:
Quieres,
o te enamoras de otra persona no por el hecho de ser hombre o mujer,
sino por el mismo hecho de ser persona. No el tener en cuenta la
finalidad reproductora de la relación, sino el amar al otro como
individuo.’
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Lady Lumnaris
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MensajeTema: Re: Historias con Ética   Sáb Mar 19, 2011 2:48 pm

OMG <33333333
Me gusto mucho, mucho <333333333333


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Gracias Fresita por los gráficos.


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MensajeTema: Re: Historias con Ética   Mar Mar 22, 2011 10:21 pm

Lady Lumnaris escribió:
OMG <33333333
Me gusto mucho, mucho <333333333333

Graciash graciashhh > u < Me alegro mucho ^^
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